La cobardía

Bitter_Victory_1957

Somos en base al otro: siempre nos estamos comparando con nuestro entorno, con lo que se espera de nosotros o lo que hacemos por o a causa de los demás. en la guerra, un hombre se deshumaniza y termina como uno de tantos peleles, colgado para prácticas de bayoneta. En Amarga Victoria (Nicholas Ray, 1957) la guerra no es tanto la que se libra en una de esas misiones suicidas que tanto ama el cine bélico como entre las dudas de Curd Jürgens. Su incertidumbre no proviene de los objetivos de su misión tanto como de la compañía: un Richard Burton que conoce bien Libia y habla el árabe, un hombre que puede ejercer su trabajo de soldado cuando nuestro protagonista se ve superado por las circunstancias y, lo más importante, el antiguo amante de su actual mujer.

El autodesprecio es el camino que lleva a una literal travesía por el desierto que ofrece una constante tensión en la película ¿Qué clase de hombre es nuestro protagonista? A esta respuesta solo llegamos cuando la situación pide que actúe y los constantes vaivenes del destino fuerzan a que tome decisiones. Pero no son solo las acciones las que definen. Parte del excelente trabajo de Nicholas Ray en la película es expresar los pensamientos de nuestro protagonista, esos titubeos que tratan de justificar acciones con los que no está muy seguro: marcar diferencias entre matar y dejar morir, entre recuperar la admiración de su tropa o fortalecer su matrimonio, hacer lo más adecuado para la misión o aplacar sus celos de forma drástica.

La guerra queda fuera de foco porque la verdadera batalla se libra por dentro, como tantas otras veces, con el desierto como paisaje mental. Asistimos a un proceso de ‘vaciado’ de un personaje que va perdiendo su entereza, que como San Antonio afronta un catálogo de tentaciones que van debilitándole. Poco a poco, se va definiendo a sí mismo como una presencia tóxica, una profecía autocumplida donde esa obsesión por el ‘otro’ – por su mujer, por su rival romántico, por su tropa – drena todo su ser. Solo desprovisto de esencia puede aspirar a altos, e injustos honores.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: