El comienzo de la cuenta atrás

lost0601

Enfrentarse ahora a Lost (2004 – 2010) implica que ya está todo dicho: desde la relación entre personajes y espectadores, en busca de una misma respuesta y aprehendidos a la fe y la confianza en sus respectivos demiurgos, hasta la forma en que han sido capaz de actualizar sus referentes, mayoritariamente literarios por su naturaleza episódica, con una sensibilidad del siglo XXI que la convierte en la obra de ficción más representativa de la pasada década; pasando por sus intrincados juegos narrativos de flashbacks, flashforwards, líneas temporales y ahora, quizá, universos paralelos. En su día destaqué aquí mismo la interactividad de la propuesta, hoy me veo con la necesidad de cuestionarme esa interactividad: hasta que punto la serie ha alcanzado su propio autoconsciencia.

Damon Lindelof y Cartlon Cuse saben perfectamente que hagan lo que hagan, van a decepcionar a mucha gente: seis años son mucho tiempo para que los fans desarrollen sus propias teorías y se adhieran a ellas sin remisión. Además, les ha tocado lidiar con internet, con la inmediatez que produce que los dos primeros episodios de esta temporada, emitidos ayer, ya estuvieran disponibles horas antes en un formato cochambroso. El asunto es como se mantiene con firmeza la respuesta a una pregunta tan ansiada, tan puesta en duda, y como mantener su efectividad donde guardar secretos se vuelve más difícil. La expectativa, ese tema que rara vez me saco de la cabeza hoy en día, ha ido creciendo hasta el punto en el que es humanamente imposible evitar la decepción. ¿Cual es entonces el mejor recurso? ¿Como dar una solución satisfactoria?

Parece que a la década del hype nos ha marcado tanto como para no plantearnos futuras tendencias. En una sociedad sobreinformada empiezan a aparecer síntomas de la búsqueda del silencio, de hacer un esfuerzo en forzarse a no escuchar anticipos, en otras palabras: los spoilers se han vuelto algo que rehuír, una blasfemia. Hay esa necesidad del descubrimiento propio que nos lleva a navegar en las recomendaciones de Spotify antes que en sus lístas de éxitos. Y eso conlleva a mantener y devolverle el sentido sagrado a la intimidad del ocio y de nuestro vínculo con la ficción. Lost es una serie que no ha descuidado nunca su parte emocional, no sólo por como esto funciona de un modo multitarget, haciendo de ello un gancho para público menos interesado en las jugarretas narrativas y los géneros, si no como el verdadero eje de la serie. El recuerdo de Lost será el recuerdo de sus personajes, de su viaje y su sufrimiento por encima de todo, de la dicotomía entre resignarse al destino o poner a prueba el libre albedrío, de ser hombre de ciencia u hombre de fe, de si un personaje tan complejo como Locke resulta un ejemplo de una voluntad patética o de un espíritu humanista admirable, de tratar de salvar a todos aún a costa de perderse a uno mismo, de esas pequeñas cosas, tan frágiles y tan comunes a todos que persisten en el recuerdo y esa la más importante argucia de todas: que Lost sobreviva a la decepción a través de la memoria. El 23 de mayo, cuando el mapa esté por fin completo, dejaremos que la perspectiva dicte un juicio más con las entrañas que con las ansias.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: